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Guillermo Ramírez Torres

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Graduado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y Máster en Arte: Idea y producción en la misma institución. En la actualidad estudia el Máster de Filosofía y Cultura Moderna de la Universidad de Sevilla así como el doctorado en Arte y Patrimonio. En el año 2015 obtiene una Beca de Colaboración desarrollándola dentro del Departamento de Escultura e Historia de las Artes Plásticas de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Es co-director y co-editor de la revista de arte elRespirador, compaginando estas actividades con trabajos para diversas instituciones como el Encuentro Internacional de Arte Contemporáneo ARTSevilla, la Diputación de Sevilla (La Escena Encendida 2016) o la Fundación de Artes Plásticas Rafael Botí (Córdoba), donde realiza la imagen de la VIII edición y el catálogo de la misma.

Ha realizado dos exposiciones individuales hasta el momento. Hasta que cae el andamio se trata de la última de ellas, la cual tuvo lugar en Espacio Laraña (Sevilla) y en la que reflexiona sobre conceptos como el cuerpo en ruinas, la enfermedad y la vulnerabilidad a través de un lenguaje íntimo con grandes dosis de poética.

Del mismo modo ha participado en más de una veintena de exposiciones colectivas entre ellas en el la tercera edición de BIUNIC en la Fundación Valentín de Madariaga (Sevilla), XXXV Muestra de Arte Joven de la Rioja (Logroño), 26 Premi Telax de la Galería Antoni Pinyol (Reus), donde fue uno de los finalistas; las subastas benéficas SOLIDOWN II y III, en la galería ELBUTRÓN; o en las ediciones XXII, XXIV y XXV del Certamen Europeo de Artes Plásticas, convocado por la Universidad de Sevilla, donde ha sido uno de los artistas finalistas. Asimismo, obtuvo una de las Menciones de Honor en el XV Certamen de Creación Joven convocado por el Ayuntamiento de Sevilla. Durante el año 2016 realizó una residencia artística en el C.A.V. La Neomudéjar de Madrid, junto con el colectivo artístico El Quinto Espacio que culminó con la exposición titulada Los monstruos juegan con las flores realizada en este mismo espacio.

Su obra parte de una constante autoexploración relacionada con la experiencia de la enfermedad, la deformidad y la muerte. Entre todos ellos surge la vulnerabilidad como el lugar para la redención, precisamente en ese límite donde las cosas pasan del ser al no-ser. Es decir, en la comprensión de nuestro carácter finito se encuentra la experiencia potencial de la existencia. Esta tensión de carácter ontológico atraviesa cada trabajo en una búsqueda de ese equilibrio inestable donde la belleza es tan fugaz como terrible.

Guillermo Ramírez Torres

Sevilla,

1992